Procurar que en la vivienda entre en
invierno la mayor cantidad de sol posible; para ello es necesario subir
las persianas los días soleados. El sol proporciona al hogar luz y calor
gratis. Al anochecer cerrar las cortinas y bajar las persianas, porque
reducirá la pérdida de calor.
Es aconsejable que las ventanas
nuevas sean de doble acristalamiento.
Instalando juntas o burletes en
puertas y ventanas se podrán reducir las fugas de calefacción en un 10%, una
vivienda bien aislada puede ahorrar hasta un 30% en gastos de calefacción
Para ventilar completamente una
habitación 10 minutos son suficientes. Una temperatura de 20º en invierno
resulta muy confortable. Por cada grado que se suba este nivel, gastarás
innecesariamente un 10% más de energía.
Iluminación
Las lámparas halógenas consumen
mucha más energía que otros tipos de bombillas y disipan más calor. El
empleo de bombillas de bajo consumo supone un ahorro de hasta un 80%
respecto a las convencionales.
Utilizar bombillas de bajo consumo
en aquellas dependencias de la vivienda que tengan que permanecer mucho tiempo encendidas. Siempre que sea posible,
aprovechar la iluminación natural. Usar la luz solo cuando se necesite. No
dejar luces encendidas en habitaciones que no se estén utilizando.
Si se va a tener una lámpara
fluorescente apagada menos de 20 minutos, es mejor dejarla encendida.
Cocina
Usar siempre cacerolas y sartenes de
diámetro algo mayor que la placa o zona de cocción y tapar siempre las cacerolas
porque la cocción es más rápida.
Utilizar baterías de cocina con
fondo difusor de calor.
Utilizar siempre que se pueda ollas
a presión porque consumen menos energía y ahorran mucho tiempo. Aprovechar
el calor residual en las vitrocerámicas.
Una vez hirviendo, reducir al
mínimo, pues una ebullición vívida no implica una mayor temperatura y, por
tanto, no acorta el tiempo de cocción.
Frigorífico y
congelador
Regular la temperatura del aparato
según las instrucciones del fabricante (un grado centígrado más de frío
supone un aumento del 5% en el consumo de energía).
Instalar estos electrodomésticos lo
más lejos posible de los focos de calor (sol, horno, etc.). No introducir
alimentos calientes en el frigorífico o en el congelador: dejándolos
enfriar fuera, se ahorra energía. Mantener las puertas abiertas el menor
tiempo posible y comprobar que cierran correctamente.
Cuando se compre un frigorífico o un
congelador nuevo elegir un modelo "eficiente" y ecológico porque
consumen menos energía que los convencionales.
Lavadora y
secadora
Siempre que se pueda hay que usar
programas de lavado a temperaturas lo más baja posibles, muchos
detergentes son eficaces con lavados en frío.
Utilizar al máximo la capacidad de tu lavadora (o secadora) con dicha práctica se reduce
mucho el consumo de agua, detergente y energía, además se alarga de forma
considerable la vida del electrodoméstico.
Es recomendable no usar secadora,
sino extender la ropa para que se seque.
Horno
Procurar que la puerta de los hornos
cierre bien durante su funcionamiento y no abrirlo innecesariamente porque
cada vez que se abre se puede perder hasta un 20% del calor acumulado.
Utiliza el reloj programador
avisador del tiempo de funcionamiento deseado porque es un modo muy
efectivo de controlar el consumo de energía.
Los hornos microondas consiguen un
gran ahorro de tiempo y energía respecto a los hornos y placas
convencionales y son más limpios.